¡Deja de Olvidar siempre tus cosas! Hay un truco que te queremos enseñar

En el proceso de memorización existen tres fases diferenciadas: Codificación, Almacenamiento y Recuperación de contenidos. Cada una de ellas tiene su función e importancia, por lo que para poder evocar un recuerdo es necesario que las tres interactúen y se hayan realizado de una forma correcta.

 

Para Julia Sevilla, autora del libro Psicología de la Atención, en muchas ocasiones el no acordarse de algo no es un síntoma de tener problemas de memoria, sino que en realidad puede estar causado por una falta de atención en el propio momento de su visualización y codificación. Sin embargo, para Sevilla, hay otros factores que pueden influir de forma negativa en el proceso memorístico. Estos son la falta de uso de la memoria o el estado anímico. Con el objetivo de mejorar en este tipo de facetas existen muchos trucos: dormir bien, utilizar tarjetas, tomar notas a mano… Pero, más allá de estos consejos, más o menos generalizados, hay un detalle que generalmente suele pasarse por alto y que tiene mucha más importancia de lo que puede parecer: el entorno en el que uno se encuentra.

 

 

La naturaleza como entrenamiento para la memoria

 

La naturaleza y los espacios naturales suelen relacionarse con calma y tranquilidad. Pero, también es el lugar más propicio para el fortalecimiento de la memoria. Esto no significa que haya que estar la totalidad del día rodeado de árboles y perdido por un bosque, sino que diversos estudios, de los que se hace eco Busieness Insider, muestran que solo es necesario dar un paseo por un parque o bosque para mejorar en esta faceta.

 

Concretamente, un estudio compara a dos grupos que han completado un mismo test de memorización. Tras ser realizado, el primero de ellos dio un paseo por una zona arbolada, mientras que el segundo también fue a andar pero, en su caso, por el centro de una ciudad. A la vuelta, ambos grupos volvieron a realizar el test y las diferencias fueron notables, pues los que hicieron la caminata por la naturaleza mejoraron cerca de un 20% su rendimiento, mientras que en el otro grupo apenas variaron los resultados y no hubo mejoras significativas.

 

Otras situaciones en la que estar rodeado de naturaleza tiene especial importancia y resultados muy positivos son los casos en los que existen problemas para mantener la concentración. Dar un paseo y relajarse por un campo o la ribera de un río provocará una mayor abstracción y mejor concentración posterior. Incluso, hay estudios que muestran la influencia positiva que tienen las “dosis de naturaleza” en niños que sufren trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Estos niños rendirán mejor y podrán mantener más la concentración tras haber pasado un rato en un parque.

 

Muchas son las ventajas de dar un buen poseo en un ambiente tranquilo y de naturaleza y muy pocas sus desventajas. Quizá la única sea la lejanía respecto al centro de una ciudad. Pero, a falta de pinares, bosque o campos, buenos son los parques urbanos. ¿Y tú que esperas para salir a caminar a un parque?

 

Fuente: El Confidencial